Por primera vez en la historia de la viticultura europea, se realiza una vendimia tan temprana, haciendo frente a las condiciones que impone un viñedo imposible: sin posibilidad de mecanización, azotado por los vientos alisios y caracterizado por la falta de lluvias.
Modificamos el ciclo vegetativo de la viña mediante una poda temprana en el mes de septiembre, lo que nos permite adelantar la vendimia al invierno (sobre febrero). El objetivo es evitar las frecuentes olas de calor estivales, consecuencia del cambio climático. Así obtenemos una uva fresca, de acidez imponente y grado adecuado.
El resultado final es nuestro Vendimia de Invierno, un vino que recoge toda la frescura y expresión de los poco más de 250 kilos de Malvasía Volcánica vendimiados antes que en ningún otro lugar de Europa. Sin duda, un vino que hace historia.