VARIEDAD
70% Malvasía volcánica, 30% Vijariego Blanco
VISTA
Color amarillo dorado pálido con reflejos verdosos, limpio, brillante. Presenta una densidad visual que anticipa su estructura y tiempo de guarda en fudre
AROMA
Aroma complejo y elegante. Aparecen notas de futa blanca madura (pera, manzana), piel de cítricos, toques de miel. Se entrelazan con matices de hierbas seca, hinojo y un fondo mineral y salino. La crianza en fudre aporta sutiles notas de pan tostado y frutos secos, perfectamente integradas
BOCA
Entrada amplia, envolvente y equilibrada por una acidez vibrante que aporta frescura y tensión. La Malvasía Volcánica ofrece volumen y textura, mientras la Vijariego Blanco aporta nervio y precisión. Paso de boca largo y persistente, con recuerdos salinos, cítricos y un delicado toque ahumado final
Notas de cata
Vista dorado pálida y brillante. Aroma complejo con fruta blanca, cítricos, miel, hierbas y toque mineral. En boca es amplio, fresco y equilibrado, con volumen, nervio y un final persistente salino, cítrico y ligeramente ahumado, marcado por su crianza en fudre.
Elaboración:
La partida seleccionada se elabora a partir de un prensado con raspón, buscando una mayor complejidad aromática y estructura en boca. Tras la obtención del mosto, se realiza una decantación para eliminar las partículas más gruesas, preservando la fracción más limpia y expresiva. La fermentación se inicia en depósito de acero inoxidable mediante la inoculación de levaduras autóctonas, previamente seleccionadas en el laboratorio. Cuando la fermentación se encuentra próxima a su final, el vino se trasiega a un fudre de roble francés de 3.000 litros, donde concluye lentamente este proceso, integrando suavemente los matices de la madera. Tras la fermentación, el vino permanece en crianza en el mismo fudre durante un año, logrando mayor volumen, textura y una elegante complejidad antes de ser embotellado.
Datos técnicos:
% Vol 13º | Azúcar 0.7g/L | Acidez Total 7.3g/L | pH 3.3 | SO2 Total 76.8 mg/L
Lanzarote, 1775
HERENCIA DEL VOLCÁN
El fuego, el viento y la roca crean unas condiciones extremas de las que nacen unos vinos con un marcado carácter y personalidad, con los que descubrimos el alma de una tierra y un clima únicos en el mundo.